4 de febrero de 2011

El Temido 30S

Hoy he tenido una tertulia de matiz político muy amena, donde lo único que no se trató a fondo fue precisamente el temido, mentado, hablado, y… prostituido: 30 de Septiembre. 

El 30 de Septiembre del 2010 marcó un episodio funesto para la democracia ecuatoriana. Para afirmarlo resulta improcedente determinar si lo ocurrido fue o no un 'intento de golpe de estado', debería ser suficiente para cualquiera admirar cómo hemos demostrado ante los ojos del mundo, que en Ecuador la política no ha dejado de ser un circo y que el pueblo, es todavía la cuarta rueda del coche en esta patria de todos.

Empieza el día con un ramillete de Policías que 'teóricamente' se deciden a reclamar unos simples bonos navideños, poniendo en juego su carrera y su permanencia dentro de la institución (cosa bastante rara) y declarando un estado de 'manos caídas' en un país gravemente afectado por la delincuencia, deciden quemar cuanto neumático apareciese en su camino y sentarse a ver los asaltos.

Mirando este comportamiento insensato,  el Señor Presidente de la República muy 'sensatamente', toma su muleta y ordena a ministros y escoltas que se le transporte al Regimiento Quito donde se hallaban armados e inflamados los inflamables policías de manos caídas.

En el lugar, dos que tres improperios al viento contra la Majestad Presidencial originan un precalentamiento en el fino arte de aflojar corbatas y desabrochar camisas de un tirón, habilidad que el Señor Presidente, demostraría con destreza luego de contados minutos cuando pediría gritando a la turba que le mataran.

Una vez cumplida la misión de enardecer a los gendarmes, el Presidente -que resulto ser aún más inflamable- decide que se va (chao, chao) pero como era de esperarse, los brazos de la Policía mágicamente se alzaron y decidieron que era buena idea retenerle. Así, entre gases y rodillas recién operadas, el Presidente kamikaze termina hospitalizado junto al regimiento dónde se encontraba, es decir, en el hospital de los inflamables policías de manos caídas.

Para ese entonces, la historia ya estaba copando los muros de las redes sociales  con comentarios, estados y publicaciones ciertamente desagradables. Con muy contadas excepciones, todo estaba lleno de la más cruel intolerancia, demostración fehaciente de una ciudadanía cada día más agresiva, insensible y sobretodo: fuertemente dividida.

Con la llegada de Correa al hospital el problema empezó a escalar niveles. De repente nadie sabía en realidad qué pasaba, lo que dio lugar a un caos informativo que solo se sumaba al caos que ya existía en un país donde el espíritu delincuencial había despertado, y no solo me refiero a los ladronzuelos de televisiones o almacenes Tía, sino a los políticos con instinto delincuencial que vieron ante sus ojos, un espacio fantástico para el clásico pescador de río  revuelto.

En vista de todo esto, al Presidente secuestrado le pasan una hojita para que firme y decrete estado de 'pérdida de derechos fundamentales' o 'excepción' y súbito se protege al régimen constitucional suprimiendo la influencia de los canales privados. (Cosa extraña este suceso, dado que más tarde se alegaría que el presidente fue prácticamente amenazado de muerte y estaba rodeado por sus secuestradores ¿Cómo llegó la hojita a sus manos?)

Al mismo tiempo y a través de la establecida Cadena Nacional que presentaba repetitivamente un audio de Rafael Correa citando a Neruda mientras se despedía de su familia, el Comandante Patiño como buen canciller, muy diplomáticamente llamó a una guerra civil, a la que los simpatizantes de la democracia se dieron cita en el Hospital de la Policía, en aras de mantener el orden y 'la paz'. 

Los Asambleístas que podían haber reunido mayoría para solucionar los problemas desde vías legales, (sin esperar aquel sublime llamado) hace horas que se encontraban 'rescatando' al Presidente algunos con y otros sin camisa.

Miembros de la oposición mientras tanto, preocupados por mostrar al mundo 'la otra cara de la moneda', con gran habilidad rompieron la puerta de cristal de entrada al canal de televisión del estado y sentaron a una jovencita de irrisoria elocuencia en los pocos minutos que lograron estar al aire.

Al fin, entre tanta distracción cayó la noche y luego de que todos tragaron suficiente gas lacrimógeno como para recordar los años mozos, decidieron que era hora de llamar a los verdaderos rescatistas; Proceso en el que desafortunadamente, murieron un par de compatriotas y que impactó claramente en las redes sociales que a ese punto, clamaban por paz.

Finalizada la lucha, con los muertos delante y el Presidente rescatado detrás, muchos esperaban con ansias un discurso conciliador, pero lo dicho fue tan solo más de lo que habíamos tenido todo el día, matizado en aires de victoria, olvidando que la violencia no es un triunfo para nadie.

Desde cualquier punto de vista, el 30s lo pagamos los ciudadanos:
*No lo iniciamos la pelea pero si lo financiamos con nuestros impuestos.
*Ellos de manos caídas y nosotros de bolsillos vacíos luego de todos los asaltos.
*Soportamos todo un día de violencia continua.
*Continuamos disfrutando el privilegio de admirar la sublime inmadurez de nuestros mandantes intolerantes, la inoperancia de las Instituciones públicas incapaces de idear soluciones razonables y los superfluos experimentos de una oposición  sin argumentos, que pretende castigar responsables fingiendo un compromiso con esa 'democracia' históricamente fracturada por sus hoy redentoras manos.

A propósito de la Muerte Cruzada

Estuve revisando un buen artículo en el que se hace referencia a lo peligroso que resultaría aplicar la tan aludida "muerte cruzada" para solucionar los problemas políticos que enfrenta nuestro país, sobretodo porque según quién lo redacta, esto podría representar que nos quedemos sin Asamblea indeterminadamente mientras el presidente continuaría en funciones. (http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/muerte-mentirosa-muerte-peligrosa-421320.html )

"Para elegir la nueva Asamblea no hay un plazo establecido; entonces, podría el presidente con todos los poderes a su alcance, gobernar y legislar por tiempo indefinido. Eso, sin duda, resulta muy peligroso y poco saludable para nuestra moribunda democracia" dice César Coronel en su artículo1.

Sea como fuere, y aunque me parece una percepción bastante interesante la sostenida por el autor en este escrito, fueron en realidad los comentarios añadidos por los lectores en el portal web quienes  capturaron mi atención. No precisamente por la profundidad en sus contenidos sino,  por lo repetitivos que resultaban.

Sobre este tema, tanto autoridades como ciudadanos y demás actores políticos de nuestro país  mantienen sentencias tan burdamente reiterativas que me producen un poco de tristeza.

La mayoría busca culpables y omite la posibilidad de que los errores sean propios. Otros escépticos perturbados, no aceptan lo que sucede. Y los sobrantes, apáticos indiferentes (sea por necesidad o por convicción) ni siquiera están enterados o, con tranquilidad se justifican diciendo: "Así mismo es la política" cómo si algo por cotidiano debería ser aceptable.

Lo cierto es que no pretendo tener la verdad (para mi nadie la tiene) ni tampoco la solución, solo intento reflexionar sobre el fenómeno de inestabilidad política que padece nuestro país, para ver si despierto y ayudo a que alguien más despierte. Para que quienes deseen se sumen y podamos todos, forjar nuestros propios criterios sobre lo que hemos visto, lo que vemos, lo que vivimos. Lo que viviremos, lo que hacemos y lo que debemos dejar de hacer quienes ejercemos derechos civiles y políticos en Ecuador.

Quiero empezar recalcando que NO me gustaría desmerecer el trabajo ni la importancia de ningún grupo en especial, pues eso contradice mis convicciones. Sin embargo, creo con firmeza que la situación podría cambiar radicalmente si tan solo entenderíamos que la titularidad exclusiva de este país NO LA TIENE NADIE.

Ni socialistas, comunistas,  ni liberales. Ni rojos, ni verdes, ni amarillos. Ni subversivos, ni ex subversivos, ni conservadores. Ni indígenas, ni negros. Ni mujeres enérgicas defensoras del género, ni machos ecuatorianos. Ni pobres, ni ricos. Ni migrantes, ni naturalizados, ni ciudadanos. Ni discapacitados, ni superdotados. 

Este pequeño país, es de ¡TODOS! De los cholos que se creen blancos y de los blancos que se creen indígenas. Es de los trabajadores, de los campesinos, de los marxistas y de los sindicalistas tanto como es de los empresarios, de los microempresarios, de los hacendados, de los millonarios, de los derechistas, de los liberales y de los neoliberales.

Este es un país de 24 provincias, de millones de contradicciones; de diversidad y es así que se entiende por qué la solución NO radica en igualarnos a todos, sino en  conseguir que tengamos una convivencia buena y feliz a pesar de nuestras diferencias que pueden ser ciertamente abismales.

El único inconveniente real es que esta NO es una tarea para pseudo líderes, porque si por inhabilidad, antipatía o causa desconocida, un mandatario, movimiento, partido político, gobierno o grupo de ciudadanos. NO admite que TODOS (los mencionados antrs en la gran lista de hacedores de la patria) SON sus mandantes. Ni tampoco está dispuesto a trabajar por TODOS ellos, entonces, conseguir una TRANSFORMACIÓN de fondo y no de forma que alcance mejoras en las condiciones de vida de los ecuatorianos, es un fin tan contraproducente como irrealizable.

Si no se aceptan observaciones, ni se escucha la voz de quienes piensan diferente entonces, ¿Cómo se nutre el proceso? Si se necesita pertenecer a un partido político determinado y profesar una ideología común entonces, ¿Dónde específicamente radica la inclusión? ¿Desde cuándo ampliar las diferencias o incrementar la tensión entre los sectores que conforman la sociedad es una manera de mejorar la convivencia?

Se supone que los errores del pasado deben ser recordados para no volverlos a cometer. Y bajo ese contexto, si antes hubo aborrecimiento, ahora debe haber perdón. Si hemos vivido una eterna pugna entre sectores, el nuevo tiempo debe ser de diálogo y de cooperación. Esto debe ser así porque aprovecharnos de la historia para sembrar más odio, será tan solo una forma de asegurar una inmejorable futura cosecha de divisiones y subdesarrollo.

Odiar al torpe no te hace más inteligente. Aborrecer al inteligente solo perenniza y reafirma tu torpeza. Decidir si ahora la piedra se lanza un poco más hacia la derecha y un poco menos hacia la izquierda (alimentándonos con la esperanza de "vengar a los caídos") sin pensar en la existencia de un nuevo horizonte o en la posibilidad caminar hacia algo nuevo o mejor (además de ser una posición sumamente egoísta) ¡NO es cambio! ¡NO es transformación! ¡NO es evolución! Es más de lo mismo y menos de lo que necesitamos.

Sin duda, todos los gobiernos (absolutamente todos aunque, unos más que otros) han trabajado por su gente, efectuando obras que consideraban "buenas" (nótese lo increíblemente relativo que resulta este término) Negar algo así sería terriblemente ingrato. Sin embargo, el hecho de que hayan cumplido con su gente no necesariamente representa que hayan desempeñado excelentes gobiernos, que sus ofertas de campaña fueran cumplidas. Un listado de obras no es sinónimo de que haya sido más lo retribuido al soberano que lo recibido de él.

Los problemas que vive hoy el país, no son recientes sino secuencia y consecuencia de problemas anteriores. Eso sin contar las tristes REINCIDENCIAS crónicas que se desprenden del desconocimiento y la falta de experiencia (no necesariamente de la incapacidad) dando lugar a una sucesiva repetición de los errores que se han cometido en el pasado, intentado parafrasear al ilustre diplomático Rodrigo Yepes2.

Durante décadas, la política nos ha decepcionado, las autoridades nos han decepcionado, pero al parecer no hemos logrado asimilar que la única forma en la que esas decepciones llegaran a nuestra vida, fue precisamente a través de nosotros mismos. Unos por votar, otros por no votar y los que restan… por saber lo que sucedería y sin embargo no impedir esos votos. Esto mis queridos compatriotas, nos convierte en los principales responsables de las tragedias que vive y ha vivido el país, de nuestras propias tragedias.

Todos aquellos a quienes hemos apoyado, llegan sin propuestas claras, respondiendo únicamente a los intereses de su grupo (en el mejor de los casos, porque normalmente no poseen ni siquiera un grupo considerable al que puedan remitirse) hacen todo lo que creen conveniente hasta que llega un nuevo grupo que creyéndose portador de la voluntad soberana, decide el fin de la toma, liquidando el cortometraje justo cuando empezaba a ponerse interesante.

Todos ellos nos permiten disfrutar período tras período, esa eterna tragicomedia donde uno más festivamente que otro, tira para su lado mientras nosotros, atentos ESPECTADORES y eternos FINANCISTAS de esta locura, parecemos no cansarnos de vivir y morir con las hazañas cantinflescas que estén de turno.

Nos impactan las caras nuevas aunque su única trayectoria haya sido mal administrar el poco o mucho dinero que sus padres les entregaban todos los días antes de ir a la escuela. Nos conmueven las faldas, las coronas, los trajes impecables o los méritos deportivos. Nos impacta el apellido, la opulencia y los discursos donde sobren muchos gritos, no falten los insultos y estén siempre presentes las cifras adulteradas. Nos llama la oportunidad de conseguir "un carguito" aunque eso represente venderle el alma al diablo de temporada. Añoramos un país diferente pero disfrutamos de una pelea en el congreso o asamblea, que nos dé la oportunidad de armar una tertulia por la tarde.

Tantas elecciones han pasado ¡Tantos candidatos! ¿Y nosotros? Nosotros nunca exigimos cambios verdaderos. Poco o nada nos importa informarnos de verdad. Creemos que escuchar por la mañana al conductor del noticiero sobre la Ley de Educación Superior casi representa haberla leído. Creemos que si un diario le pone 10 puntos al candidato "X" sobre el candidato "Y" en las encuestas, no hay para que averiguar demasiado ¡Seguramente X debe ser el mejor!

Hemos empezado a creer que "carrera o trayectoria política" se mide en la cantidad de cargos desempeñados y no nos parece trascendental si estos fueron obtenidos con mérito. Creemos que si el candidato escribió unos 5 artículos, dirigió el comité de padres de familia de algún colegio o simplemente tiene el suficiente "carisma" para caerle bien al votante en tiempo de campaña repartiendo los "útiles" y no tan contaminantes calendarios, eso es merito suficiente para que se haga acreedor al alto honor de convertirse en NUESTRO SERVIDOR porque si, aunque parezca increíble, ellos son NUESTROS servidores, muy a pesar de que casi nunca podamos verles y tengamos que esperar durante horas por una cita a la que probablemente nunca asistirán. Porque aún cuando nos abrume la idea de que realidad somos nosotros quienes les servimos, no podría haber nada más alejado de la realidad. Son ellos quienes a pesar nuestras reiteradas "ingratitudes" han encontrado siempre la manera de estar ahí, haciendo nuestra vida más digna y nuestras ciudades más organizadas y funcionales.

Tengo ganas de reírme, pero no sé bien cómo plasmarlo dentro de un escrito como este. Así que me limitaré a continuar y decirles con pesar que acá señores, si hay algo que en realidad no tenemos, eso es: LÍDERES VERDADEROS Y CAMBIOS REALES. ¿Por qué? Pues, porque gana con nuestro voto quién más se hubiera destacado en la escuela de arte dramático a la que nunca asistió. Quién con más énfasis reclama al resto las consecuencias de las fatídicas hazañas y de los ilícitos que pronto cometerá.

NO TENEMOS LÍDERES VERDADEROS que nos ayuden la lograr unidad nacional o estabilidad real. Tenemos agitadores pendencieros que se lucran del resentimiento, la necedad o la ignorancia y es triste, muy triste, sobretodo porque gran parte de la culpa ES nuestra. Por conformarnos con lo primero que cae, con la tarima más colorida, con la camioneta más llena o con la sonrisa más alhaja.

Muerte cruzada o no, en realidad NO interesa. Si de verdad queremos algo nuevo y diferente, es necesario ponerse a pensar con seriedad en lo que hacemos y dejamos de hacer como votantes. Y si somos o fuimos autoridades, quizá lo mejor sería dejar de engañarse. Aceptar los propios errores, admitir las incapacidades, escuchar las críticas y dar espacio a quienes tienen más habilidades que nosotros.

Son esos los primeros pasos para superar la crisis y encontrar el Norte. No vaya a ser que terminemos llenos de nuevos rencores y sea algún
incapaz bien intencionado, con lindo traje, meritos deportivos coloridas propagandas y buena sonrisa quien acabe administrando la Republica.

La buena voluntad es necesaria pero nunca suficiente… este país requiere verdaderos líderes, un poquito de decencia y tres gotas de integridad.

Marchas Marchitas

A veces… no sé sí me da risa, me entristece, me alienta o tal vez todas juntas (por contradictorio que parezca) mirar las actuaciones de este grupo humano florecido luego de las recientes marchas y contramarchas suscitadas en nuestro país. Los editoriales repetitivos, las opiniones cegadas de odio e ignorancia, las letras de los apáticos columnistas, las frases bien estructuradas de los simpáticos "calumniistas", la sinceridad de los convocadores y la naturalidad de los convocados, despiertan en mí sentimientos adversos.

Germinó todo cuando con gritos de "mártires" se reclamaba una libertad que se hizo dignidad para llegar al respeto y terminar en la democracia. Con mordazas, sin mordazas. Con caretas,  sin caretas. Pintándose de; blanco, amarillo, azul, rojo, verde, rosado… El país se empapó de colores, de propagandas, de mensajes altivos, soberanos, dignos pero… completamente infantiles y contrapuestos a lo que supuestamente ambos lados perseguían, es decir,  "El bienestar de los Espectadores" digo "…de los Ecuatorianos".

Así nacieron las marchas, estas que nos han entretenido tanto como un cortometraje mal estructurado y de bajo presupuesto. Marchas y contramarchas, marchitas de lado y lado, por el peso de las falacias que sostienen, con la honestidad propia de una conciencia (para asombro de muchos) "limpia" y un valor moral "intacto". Incuestionablemente, muchas vacas no se acuerdan de cuándo eran terneros y muchos terneros no se dan cuenta de que están convirtiéndose en vacas (un conjunto de vacas, realmente decepcionantes).

Lo cierto es que me indigna y me entristece mirar como la historia no cambia, como a pesar de que vivimos "tiempos de cambio y renovación" todo se repite. Con los acontecimientos de los últimos días han revivido dentro de nuestras mentes las imágenes de los políticos de circo, donde más allá de los argumentos fundamentados o los proyectos reales, el verdadero debate se enmarca en la capacidad que poseen nuestros representantes para utilizar estratégicamente el "tarimazo" y así responder con inmadurez, irracionalidad e impulsividad ante cualquier provocación. Ahora vemos que en realidad poco o nada ha cambiado  y tristemente en este país, el título de estadistas a muchos les queda grande.

Dicen que una desventura puede ser oportunidad. Que la historia es una marcha, que todo es dialéctica. Que vivimos en una controversia constante. Que la idea de refutar racionalmente las teorías de tus adversarios es un factor determinante para la evolución de las civilizaciones. Es entonces un deber de la juventud en especial y de los ciudadanos que queremos hacer el cambio, trasformar estas tarimas subdesarrolladas y patéticas en una oportunidad para crecer como nación. Somos nosotros los llamados a darle RACIONALIDAD al país. Debemos trabajar juntos para cambiar la forma en que el Ecuador hace política, para desechar a esas autoridades que son más de lo mismo y menos de lo que necesitamos ¡Debemos obligarles a madurar!

Si un ciudadano no transfiere poder mediante un voto a un candidato, este no es autoridad. Si es que no existieran usufructuarios y partidarios de estas actuaciones por demás absurdas, infantiles, proselitistas, poco objetivas y nada prácticas, seguramente estas no se practicarían y los políticos de circo desaparecerían de nuestras vidas. Concluyamos…nos guste o no, todo recae sobre nuestros ciudadanos hombros y eso es precisamente lo único alentador de este marchito cuento.

1 de febrero de 2011

Influenza AH1N1

Creo que estaba en vacaciones de verano, aún terminando de digerir aquellas noticias sobre la peor crisis económica sufrida a nivel mundial durante los últimos años, cuando toda la trama de la pandemia empezó. Los medios se apoderaron de esta noticia a tal punto que, hasta hace poco tiempo era extraño oír que se hablara de otra cosa.

Uno de esos días llego a mis manos la copia un del video que pretendía crear conciencia en el mundo sobre los enigmas e incógnitas que traía consigo tan afamado acontecimiento y, fue precisamente este el detonante mental que dio lugar a la creación de un pequeño escrito que intenta realizar un análisis corto sobre el tras bastidores de esta tan popular como misteriosa gripe, conocida por un tiempo como “porcina” y hoy, en el afán de no herir susceptibilidad alguna, llamada “virus de influenza AH1N1”.

Creo que es muy importante conocer un poco más de esta pandemia tan letal para evitar ser una más de las “desdichadas” víctimas. Tan solo miremos los tristes acontecimientos suscitados en los sectores monopólicos de la economía mundial. Al no tomar las medida precautelares necesarias, en un descuido, la mortal pandemia arrinconó y exterminó por completo cualquier indicio de crisis en las farmacéuticas, devolviéndole la estabilidad a Roche y sus usufructuarios. No contenta con ello, esta malvada pandemia, a pesar de ser menos mortífera que la gripe común y, sin duda mucho menos importante que un sinnúmero de datos, contra la voluntad y los intereses de los medios de comunicación, acaparó espacios y desvió la atención de millones de personas, aumentando desvergonzadamente el rating de los medios a nivel mundial. Además, esta maléfica plaga, acabó con la tranquilidad en los santuarios religiosos, pues, lleno las iglesias de feligreses que buscaban desesperadamente soporte divino para la peste que, tal y como la pintaban, parecía más bien, un episodio del mismísimo apocalipsis.
Esta gripe, virus, pandemia o como desee cada uno llamarla (a diferencia del retro viral que la cura, el tristemente célebre “tamiflu”, el nombre de la enfermedad no tiene patentes), debería ser usada como ejemplo en las escuelas de marketing y beatificada por sus milagros en el sector financiero porque, a pesar de ser tan confuso como algunos de los platos de comida típica mexicana, a pesar de su letalidad, esta gripe más bien parecería ser una bendición milagrosa de carácter completamente benigno debido a las maravillas que ha logrado en materia económica, reactivando sectores que estaban condenadas a la quiebra y dinamizando otros que ya lo andaban necesitando.

Los dejo, esperando se encuentren todos muy bien. Voy a ver si rompiendo los cerditos de mi casa, logro completar los casi 60 dólares que cubren la dosis del patentado tamiful y lo compro de contrabando porque, es siempre mejor prevenir que lamentar y no quiero que me reactiven la economía contra mi voluntad

Aléjense de los cerdos, pero no de los rosaditos, sino de aquellos que pretenden engañarnos cada vez que se presenta una nueva oportunidad.